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Manifestaciones públicas: ocupar la calle como derecho social

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(15 de noviembre, 2013).- Concluyó la Cátedra Extraordinaria de Derechos Humanos “Luis Javier Garrido Platas”, en la cual el antropólogo Gilberto López y Rivas, John Ackerman Rose y Clara Meyra Segura, todos destacados académicos, se dieron cita para debatir el tema de “Manifestaciones públicas y Derechos Humanos”.

“Nos encontramos en un escenario de crisis humanitaria, la población mexicana padece constantes y sistemáticas violaciones a derechos humanos tal como quedó constatado en el reciente Exámen Periódico Universal practicado por la Organización de Naciones Unidas”, fue una de las varias conclusiones a las que llegó la Cátedra, refirió uno de los organizadores, miembro del colectivo estudiantil El Tribuno Popular, Alejandro Martínez, para REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO.

“Desde el año 2006, en varias regiones del país, se comenzó a instaurar un estado de excepción de facto, con la completa incorporación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública. En la Ciudad de México, a partir del primero de diciembre de 2012, ha iniciado una política de restricción de derechos humanos y de obstaculización del ejercicio del derecho a la manifestación pública y en general a la protesta social”, refirió Martínez.

Por su parte, John Ackerman Rose, refirió que “es necesario crear nuevas formas de protesta para enfrentar los desafíos actuales. Por ejemplo, recuperar el espíritu del artículo 123 que dicta el derecho a un trabajo digno. Es importante que los estudiantes reivindiquen el derecho al egresar de sus estudios, tener empleo. Así lo exigen los estudiantes normalistas o, en su ámbito, los maestros de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación”.

Ackerman Rose calificó de prioritario lograr la libertad de los jóvenes y estudiantes que permanecen privados de su libertad ya que, afirmó, éstos están en esta condición dadas las detenciones arbitrarias que se han realizado en las recientes manifestaciones del Distrito Federal, sin embargo, destacó que “no se deben perder los objetivos de las luchas sociales, hay que combatir el miedo y la desmovilización que pueda ocasionar la represión”.

Contrario a lo que sucede en México, en Ecuador y Venezuela –afirmó el académico– los ciudadanos sí valoran y forman parte de su democracia y sistema político, “esto sucede no porque en México no se cree en los partidos políticos, es que la gente no cree en los partidos que tenemos”, declaró.

Por su parte, Clara Meyra Segura refirió que es necesario defender el derecho a la protesta social, en el cual confluyen el derecho de asociación, expresión, razón por la cual mencionó que es necesario ocupar la calle como un espacio social. “Un derecho que no se ejerce se pierde”.

“El capital quiere ocupar el cuerpo, la casa y la calle y no lo debemos permitir, el tejido social se construye a partir de los pueblos, de la gente, no desde el Estado”, declaró Meyra Segura.

Meyra llamó a visualizar qué parte del problema nacional se encuentra al revisar el Estado junto con sus empresas y el narcotráfico, por lo cual hizo un llamado a “luchar por que se garantice la dignidad de las personas que se encuentran en el centro de la defensa de los Derechos Humanos”.

Gilberto López y Rivas declaró que “con el neoliberalismo se fortifican las tareas represivas y de control social por parte del Estado, sobre todo en los aparatos mediáticos masivos y, en consecuencia, toman preminencia política las fuerzas armadas, policiales y de inteligencia tanto locales como globales. Esto es; la violencia y el autoritarismo –intrínsecos del sistema estatal capitalista– asumen un papel preponderante”.

“Los Estados nacionales se transforman lisa y llanamente en guardianes del orden y la reproducción del sistema mundial de explotación al trasnacionalizarse sus clases dominantes. Así, mientras el Estado desmantela algunos de sus aparatos como la educación, la salud, la vivienda, da fuerza a otros para entonces instaurarse paralelamente, un terrorismo global de Estado”, señaló López y Rivas.

El antropólogo enfatizó que con el “terrorismo global de Estado”, el marco jurídico internacional deja de tener vigencia para dar paso a una extraterritorialidad de reformas jurídicas, programas operativos, prácticas administrativas y acciones encubiertas que facilitan las tareas de los aparatos de inteligencia, militares y paramilitares. Por lo cual, señaló, “se da una internacionalización de la represión y control de las oposiciones anticapitalistas, democráticas, nacionalistas o de cualquier otro signo que se manifieste contra Estados Unidos y contra los gobiernos proclives a este nuevo orden mundial”.

Durante la Cátedra, refirió Alejandro Martínez, se pudieron evidenciar diferentes actos tendientes a la privación ilegal de la libertad en contra de manifestantes en México, muchos aspectos de ella, formalizados por el Estado, tal es el caso, señaló, de la publicación en marzo de este año del Protocolo de Actuación Policial para el Control de Multitudes de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal en donde entre otras cosas, se autoriza el empleo de armas letales.

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