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Redes sociales, factor común en los casos de bullying: especialista

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(2 de julio, 2014).- La cámara no los ve, de ellos sólo se conocen sus voces, sus instrucciones: “grábalo y dilo rápido”, “Güey, ya vámonos”, “Ya Andrea, vámonos”.  Se trata de dos estudiantes del Colegio de Bachilleres de Zacatecas que graban a su amiga Andrea mientras golpea a otra estudiante de 12 años de edad.

Durante los cuatro minutos que dura el video son ellos los encargados de capturar cada detalle: el rostro de la víctima, los jalones de cabellos, las patadas. Incluso cuando piden que la agresión se detenga la cámara sigue a las protagonistas en todos sus movimientos.

Al igual que ese video muchos más se han difundido en Youtube  por estudiantes de todo el país. La fama, pareciera, está al alcance de un click. Miles de personas disfrutan de ver y comentar estas peleas. Quienes no tienen acceso a internet son informados por las televisoras sobre estos sucesos, pues los noticiarios reproducen versiones editadas.

Brenda Mendoza, especialista en acoso escolar, señala en entrevista con Revolución Tres Punto Cero que uno de los factores comunes en los casos de bulliyng son las redes sociales. “Los padres de familia deberían estar al pendiente de las redes sociales de sus hijos, sobre todo si son muy pequeños”, advirtió.

El 40% de los contenidos en Youtube proviene de dispositivos móviles. Cada minuto se suben al portal 48 horas de nuevos videos en todo el mundo. A pesar de que el sitio especifica en su sección de términos y condiciones que está prohibida la violencia explícita, historias como la de Andrea permanecen.

Los abusadores parecieran tener entre sus objetivos dejar pruebas del abuso, de su superioridad frente a las víctimas.

Tras la difusión del video en medios informativos nacionales, el Colegio de Bachilleres informó que probablemente Andrea sería expulsada. Para ese momento, los padres de la menor victimizada ya habían sido notificados, pero ¿cómo podrían haberla ayudado a evitar el bullying?

La doctora Mendoza recomienda a  los padres de familia realizar una autoevaluación en dos sentidos: la sobreprotección y las prácticas disciplinarias. “Deben hacer una observación muy rápida de su desempeño como padres, pues uno de los indicadores para que los niños sean víctimas es la sobreprotección. Si ellos los bañan, visten, llevan la comida a la cama y resuelven sus problemas, contribuyen a que sean acosados, pues al entrar a la escuela, los niños se sienten inseguros sin la presencia de sus padres”, apunta.

El segundo tema de observación tiene que ver con la manera en que regañan a sus hijos o los castigan, pues en ocasiones se hacen comentarios que contribuyen a que la autoestima de los menores se quebrante, explica la autora del libro Bullying, los múltiples rostros del acoso escolar.

La doctora Mendoza es muy contundente al afirmar que “un niño solitario tiene más probabilidades de ser victimizado, pues los acosadores eligen a niños que proyectan inseguridad”.

En el ejemplo relatado se desconoce el nombre de la víctima y su contexto familiar, el video sólo deja ver a una niña arrodillada que pide perdón ante sus agresores, pues aunque no se vean, los otros dos también están ahí.

 

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