Integrantes de la comunidad de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) denunciaron que la organización Antorcha Campesina mantiene un control sin precedentes sobre la estructura de la institución más importante en enseñanza agrícola de América Latina.
Según los testimonios recopilados, el dominio abarca la Rectoría, el Consejo Universitario, el patronato, direcciones generales y jefaturas de diversas áreas, lo que ha derivado en modificaciones estatutarias al margen de la legalidad, dispendio de recursos para fines políticos y una merma en los niveles académicos y de investigación.
Opositores a la gestión señalaron que este control pleno se consolidó a partir de 2022, tras la destitución del entonces rector José Solís Ramírez y una serie de paros estudiantiles.
En ese contexto, sectores vinculados a la agrupación impulsaron la designación de Ángel Garduño García como actual rector, a quien críticos califican como una figura subordinada a los intereses de la organización tricolor.
La disidencia académica sostiene que el objetivo actual de la administración es la formación de cuadros políticos propios, alejándose del propósito fundacional de formar profesionales para el sector rural mexicano.
Modificaciones estructurales
Docentes e investigadores expusieron que desde la Rectoría se han impuesto estatutos «a modo» y se ha alterado de forma drástica el organigrama de la UACh.
Entre los cambios señalados destaca la degradación de la Abogacía General a una jefatura jurídica, la desaparición de la Dirección de Centros Regionales —absorbida por la Dirección General de Investigación y Posgrado— y la creación de subdirecciones carentes de reconocimiento oficial.
Asimismo, se reporta la contratación directa y presuntamente irregular de más de 200 «asesores» con escalafones de analistas que no cumplen con los requisitos académicos y administrativos establecidos, además de la incorporación de profesores adscritos formalmente a Antorcha Campesina.
Rechazo sindical a nuevo reglamento laboral
La tensión interna se agudizó recientemente con el impulso, por parte de la Rectoría, de un reglamento institucional para el ingreso y permanencia del personal académico. El Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma Chapingo (Stauach) emitió un comunicado expresando su rechazo categórico a la normativa aprobada «en lo general».
El Stauach argumenta que el nuevo reglamento atenta contra la estabilidad laboral, posee deficiencias técnicas y contradice el contrato colectivo de trabajo, la Ley Federal del Trabajo y la Constitución federal. Al no precisar los mecanismos para obtener la definitividad laboral e insistir en esquemas de contratación temporal indefinida, el sindicato advierte que la permanencia en el empleo desaparecería en los hechos, desalentando la incorporación de futuras generaciones de docentes e investigadores.
Denuncias de cooptación, rezago y represalias
De acuerdo con las quejas de la comunidad universitaria, existe un modus operandi administrativo diseñado para debilitar la oposición y sumar simpatizantes de manera clientelar:
- Freno a la investigación: Académicos señalan trabas excesivas y retrasos deliberados en los pagos de proyectos anuales, obligando a los investigadores a financiar las actividades con recursos propios.
- Déficit docente: El endurecimiento y rezago en las contrataciones ha provocado falta de profesores al inicio de cada semestre, obligando a otros docentes a saturar sus cargas horarias.
- Cooptación estudiantil: Se denuncia la entrega de incentivos materiales directos (celulares, computadoras, viajes y eventos) y la alteración de calificaciones de alumnos reprobados o con problemas económicos a cambio de lealtad política.
- Campaña de difamación: Profesores disidentes reportan la apertura de procedimientos administrativos injustificados y agresiones digitales mediante perfiles falsos y videos operados por grupos de choque o «porros».









