El Estado Islámico (ISIS) es capaz de golpear a Europa en cualquier momento porque disponen de 400 combatientes listos para entrar en acción. Los gobiernos europeos no están preparados para frenar esa amenaza, su seguridad dependerá de que logren mejoras en el manejo de la información y profundicen la cooperación entre los países miembros de la Unión Europea frente a un enemigo implacable. Sin embargo, la falta de voluntad política refleja que son más vulnerables de lo que aparentan. Pero no todo son malas noticias, en Siria las tropas Occidentales recapturaron la ciudad de Palmira controladas por los yihadistas desde hace diez meses.
Ahora bien, después de los atentados de Paris el 13 de noviembre del año pasado que provocaron 130 muertos y 300 heridos, quedó en el imaginario colectivo que el siguiente acto de guerra sucedería en Bruselas. La profecía se cumplió con los dos ataques perpetrados en esa ciudad el 22 de marzo, que costaron la vida de 35 personas y dejaron 340 heridos. Los ciudadanos del viejo continente caminan con miedo y se resignan a aceptar el endurecimiento de medidas de seguridad que se contraponen con su concepción de vida; los brotes de islamofobia ocupan el espacio público. El 27 de marzo, en Bruselas un grupo de 150 ultra violentos irrumpieron una concentración pacifica en honor a las victimas. Los inconformes piden que se endurezca la política de cerrar fronteras a las olas de refugiado provenientes de Siria. Turquía se convierte en el cancerbero pero al mismo tiempo compra petróleo que extrae el Califato.
A partir de las pesquisas policiacas, Occidente estableció una hipótesis de los dos kamikazes del aeropuerto de Bruselas: Reconocen que a Ibrahim El Bakraoui se le había identificado desde junio pasado como un yihadista peligroso, se le detuvo y lo liberaron. Sobre Najim Laachraoui se sabía que fue el encargado de preparar los explosivos utilizados en los ataques de Paris. También eran conscientes de los pasos de Khalid El Bakraoui quien se inmoló en la estación del Metro Maelbeek, muy cerca de la sede de la Union Europea. Ahora se busca a un cuarto sospechoso. Ellos actuaron motivados por el miedo que provocó el arresto el día 18 de Salah Abdeslam que participó en los atentados de París, su abogado declaró que su cliente estaba dispuesto a cooperar. Esto hizo que se movilizaran antes de ser arrestados. De ser cierto ¿Por qué las autoridades belgas no previeron el peligro de hacer publicidad a la detención del Abdeslam y no calcularon que provocarían una reacción en cadena?
De los seis sospechosos de estar involucrados con los dos ataques sólo quedaría uno detenido en una prisión preventiva. Por lo pronto, el gobierno de Bélgica ha sufrido una crisis, el ministro del Interior belga, Jan Jambon, y el de Justicia, Koen Geens, presentaron su dimisión, ambas renuncias fueron rechazadas por el primer ministro Charles Michel.
En este contexto, existe la posibilidad de que estos grupos extremistas se manejen a través de células entrelazadas que trabajan en forma semiautónoma que les permita escoger el momento, el lugar y el método para perpetrar los ataques, manteniendo el mínimo contacto entre ellas y solo recibiendo órdenes directas del Califato. Vale la pena insistir en lo planteado con anterioridad en esta columna por el analista Bernard-Henri Levy quien explica que vivimos una guerra con y sin fronteras, con y sin Estado, donde se mezcla el modelo desterritorializado de Al Qaeda con el viejo paradigma territorial que ha recuperado ISIS al tener frentes desdibujados y combatientes dispersos en el mundo.
México no es ajeno a esta tragedia, las autoridades locales y la prensa oficialista se encuentran angustiados de que la xenofobia de los europeos cruce el Atlántico y beneficie a Donald Trump quien ha manifestado que en caso de ganar la presidencia de los Estados Unidos deportará a millones de mexicanos indocumentados y de paso a los árabes. Sin duda existe la probabilidad de que una célula terrorista se infiltre en territorio nacional con la intención de llegar al vecino del norte. En esa lógica se justificará que nuestro país pague el muro fronterizo. Es lamentable que la derecha mexicana y la estadounidense pidan que el Estado mexicano se involucre en esta guerra y tenga una mayor cooperación en materia de seguridad con la Unión Europea. Sería un error hacerlo, nadie desea un acto terrorista en la estación del Metro Hidalgo.

