San Luis Potosí.- Derivado del escenario que comienza a configurarse rumbo a las definiciones de la 4T, todo parece indicar que la candidata del PT, Geovanna Bañuelos, no será la coordinadora en Zacatecas. Ahí, quien lleva ventaja es Ulises Mejía, en lo que aparentemente sería una decisión sustentada en respetar los resultados de la encuesta.
Hasta ahí, la regla parece clara: que decida la encuesta.
En Quintana Roo ocurre algo parecido. Todo apunta a que, en otra intentona por respetar el resultado de la encuesta, Rafael Marín Mollinedo quedaría fuera para dar paso a Gino Segura, del Partido Verde.
Y el mismo criterio parece imponerse en Baja California Sur, donde Milena Quiroga, de MORENA, se perfila para encabezar a la 4T por encima de Christian Agúndez, del PT. Nuevamente, bajo el argumento de respetar la encuesta.
Todo parece estar bien. Las reglas son las reglas y las encuestas se respetan.
Pero el diablo está en los detalles y la suerte, al parecer, no necesariamente está del lado del PT.
Porque cuando llegamos a San Luis Potosí, la vara de medir parece cambiar.
Ahí, la alianza de facto entre el Verde y MORENA termina, una vez más, beneficiando al primero. El gobernador Ricardo “El Pollo” Gallardo busca aplicar la máxima del nepotismo político: heredar, como si de un trono se tratara, la gubernatura a la senadora Ruth González, su esposa.
El problema es que MORENA, al menos en las formas, difícilmente puede acompañar abiertamente semejante salvajada política. Pero una cosa es no acompañarla públicamente y otra muy distinta impedirla.
Y ahí está precisamente el detalle.

Si MORENA no puede respaldar abiertamente una sucesión de carácter familiar, siempre queda otra posibilidad: no permitir que se consolide un perfil verdaderamente competitivo capaz de enfrentar al pollismo en la entidad.
¿Y quién vuelve a quedar desplumado en esta operación? El PT.
Gerardo Sánchez Zumaya, su candidato en San Luis Potosí, no iría respaldado por una alianza PT-MORENA en la entidad.
¿Por qué?
Porque, al parecer, todo se respeta siempre y cuando el beneficiado no sea el PT.
Si la encuesta favorece a MORENA, se respeta.
Si favorece al Verde, se respeta.
Si el acuerdo político beneficia al Verde, también se encuentra la manera de respetarlo.
Pero cuando el escenario podría fortalecer al PT, entonces aparecen las excepciones, las interpretaciones y las nuevas reglas.
Esa es la verdadera carambola de tres bandas: Zacatecas, Quintana Roo y Baja California Sur sirven para construir el argumento de que las encuestas y las reglas deben respetarse; pero cuando la jugada llega a San Luis Potosí, el resultado político termina acomodándose nuevamente en favor del Verde.
Todo para el Verde y nada para el PT.
Vaya suerte la de Alberto Anaya: siempre del lado correcto de la historia, siempre presente cuando se necesita construir la mayoría de la 4T, pero nunca suficientemente respetado cuando llega el momento de repartir el juego dentro de la alianza de la aplanadora.









