PRI pierde votos y responde a golpes: Sheinbaum atribuye violencia de Alito y cercanos a la frustración por su decadencia

  • La Presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que las agresiones protagonizadas por Alejandro Moreno y personajes cercanos al PRI tienen raíces en viejas prácticas del partido; ante su pérdida de respaldo, afirmó, “hay mucha frustración” y llamó a no caer en provocaciones.

Menos respaldo político y más episodios de violencia. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo vinculó las recientes agresiones protagonizadas por dirigentes y personajes cercanos al PRI con las viejas prácticas que acompañaron históricamente al partido y sostuvo que, detrás de los golpes, existe también una explicación política: la frustración provocada por la pérdida creciente de apoyo ciudadano.

Durante La Mañanera del Pueblo, la mandataria puso como referencia al dirigente nacional priista, Alejandro “Alito” Moreno, y recordó episodios de confrontación física protagonizados por integrantes o personajes vinculados al tricolor. Para Sheinbaum, la violencia no representa únicamente un exceso individual, sino una conducta que encuentra antecedentes en la cultura política de sectores que durante décadas recurrieron a la intimidación y a grupos de choque.

“Ese es el origen de ellos”: Sheinbaum remonta la violencia a las viejas prácticas del PRI

Para explicar su postura, la Presidenta recuperó una experiencia de su etapa universitaria. Relató que su hermano fue golpeado por “porros” de la Facultad de Derecho después de intervenir en defensa de una estudiante que recibía comentarios ofensivos.

La mandataria utilizó aquel episodio para establecer un paralelismo con formas de actuación política que atribuyó al origen de actuales dirigentes priistas.

“Ese es el origen de ellos, se puede ver la historia del dirigente del PRI, está en muchos lugares de las redes sociales”, afirmó.

Sheinbaum relacionó esas prácticas con Alejandro Moreno y su círculo político, al recordar episodios de confrontación física registrados en espacios legislativos, entre ellos el protagonizado por el dirigente priista con Gerardo Fernández Noroña, así como otra agresión contra el diputado morenista Arturo Ávila.

El señalamiento presidencial apuntó así hacia una diferencia de fondo entre una vieja cultura política basada en la provocación y el choque físico y el momento actual, en el que, sostuvo, las diferencias deben resolverse mediante el debate y el diálogo.

El PRI pierde respaldo y crece la frustración, señala la Presidenta

Sheinbaum fue más allá de los episodios individuales y colocó el comportamiento de los dirigentes priistas frente a la pérdida de respaldo político del partido.

La Presidenta sostuvo que el deterioro de su apoyo ciudadano ha generado frustración entre algunos de sus dirigentes, una reacción que, afirmó, termina trasladándose al terreno de las agresiones.

“Hay mucha frustración porque el PRI cada vez tiene menos apoyadores, entonces pues es una frustración personal que se manifiesta en golpes y no debe de ser esto, hay que buscar el diálogo”, dijo.

El planteamiento conecta la decadencia electoral del PRI con el endurecimiento de las conductas de algunos de sus principales cuadros: frente a un escenario político distinto y una reducción de su respaldo, Sheinbaum llamó a sus dirigentes a abandonar las confrontaciones físicas y asumir que las diferencias políticas se procesan mediante argumentos, no mediante golpes.

De Alito a los conatos en el INE: llamado a no caer en provocaciones

La mandataria recordó que los episodios de tensión no se han limitado al Congreso. También hizo referencia a conatos recientes registrados en el Instituto Nacional Electoral (INE) y pidió evitar que las confrontaciones escalen.

Su mensaje estuvo dirigido particularmente a quienes sean objeto de provocaciones: no responder con la misma conducta ni permitir que una disputa política termine convertida en violencia física.

Para Sheinbaum, caer en ese terreno significaría precisamente seguir el juego de quienes recurren a la provocación como herramienta política.

La Presidenta sostuvo que México atraviesa un momento político diferente, en el que debe prevalecer la discusión pública, incluso cuando existan diferencias profundas entre fuerzas políticas.

Su diagnóstico sobre el PRI fue directo: las prácticas violentas tienen antecedentes en una vieja forma de ejercer la política y hoy se combinan con la frustración provocada por un partido que pierde respaldo ciudadano. Frente a ello, insistió, la respuesta debe mantenerse en el terreno del diálogo, el debate y el rechazo a cualquier forma de violencia.

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