Carlos Portillo / @portillo_carlos
(4 de enero, 2014).- El pago de alimentos y servicio de meseros por parte del Senado de la República, fue de 5.8 millones de pesos, durante sólo el último cuatrimestre del año recién terminado.
Sin embargo, este fuerte gasto se lo adjudican al hecho de que su sede fuera objeto de diversos bloqueos, a cargo de grupos civiles que se oponían a las reformas Educativa, Hacendaria y Energética. Dichas protestas, al parecer también “obligaron” al Senado a derrochar 2.8 millones de pesos en el alquiler de una sede alterna, el transporte de sus miembros en camiones de lujo, y la renta por dos días, de una valla antimotines.
Los senadores argumentan que, entre las diversas manifestaciones efectuadas durante el proceso de aprobación de estas reformas, destacó la concerniente a la materia energética, pues les “obligó” a vivir en una zona de seguridad que abarcaba varias manzanas alrededor de la sede, durante dos semanas.
El Informe sobre Contrataciones en Materia de Obras Públicas, Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios Formalizados, con respecto de Contratos correspondientes al tercer trimestre del año pasado, muestra que el Senado pagó cuatro millones 640 mil pesos a la empresa Grupo Zunura Prendes, S.A. de C.V.
Según el Senado, dicho contrato fue para “servicios de preparación y suministro de alimentos, así como el servicio de meseros y personal de apoyo para eventos celebrados por el Senado intra o extra muros”, referente al periodo comprendido entre los pasados 1 de agosto y 31 de diciembre.
Por otro lado, la empresa Cultura y Protocolo Gastronomía SC, recibió un millón 160 mil pesos, por “servicio de meseros y personal de apoyo para la preparación de alimentos”, en el periodo del 1 de agosto al 30 de septiembre de 2013.
El Centro Banamex, por su parte, cobró al Senado un millón 114 mil 471.74 pesos, por los días 22 y 23 de agosto, para aprobar allí, las reformas a la Ley general de Educación y crear la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE), ya que los ciudadanos impedían el ingreso a su sede de trabajo.
El desglose de estos gastos indica que la renta del Salón Palacio Valparaíso 3, dentro de dicho centro, costó 158 mil 784 pesos; el total de alimentos y bebidas fue por 617 mil 50 pesos; y el total de servicios adicionales consistió en 105 mil 126.55 pesos. Por tanto, el subtotal llegó a 880 mil 960.55 pesos, agregando un IVA de 140 mil 953.69 pesos, más el 15% de Servicio, correspondiente a 92 mil 557.50 pesos; esto fue lo que generó el total ya mencionado, de un millón 114 mil 471.74 pesos.
De la misma forma, el Senado alquiló seis autobuses y tres camionetas por día, implicando un total de 99 mil pesos. El informe detalla que el “servicio de transporte, 12 horas en autobús tipo Irizar de gran lujo ejecutivo”, costó siete mil 500 pesos; otro “servicio de transporte día y noche en autobús Irizar de gran lujo ejecutivo”, fue de 12 mil 500 pesos; otro servicio de “transporte, 12 horas, en camioneta tipo Sprinter de gran lujo, equipada”, con capacidad para 17 personas, sumó cuatro mil 500 pesos; y el “servicio de transporte, día y noche, en camioneta tipo Sprinter de gran lujo, equipada”, también con cupo de 17 plazas, estimó otros ocho mil pesos.
En tanto, el Senado además realizó la “impresión para Imagen del Evento en 11 mil 600 pesos”, más dos mil 785 pesos por la renta del equipo de fotocopiado.
Finalmente, el “arrendamiento por dos días, de mil 200 metros de vallas de contención tipo antimotines y 600 metros de vallas de contención tipo popote (incluye transporte y todos los trabajos para su debida colocación y funcionamiento en sitio)” para los días 3 y 4 de septiembre, generó un costo de un millón 627 mil 100 pesos más IVA.
Si bien los senadores culpan del despilfarro a los manifestantes, por “obligarlos” a recurrir a estas medidas y así continuar laborando en la aprobación de las reformas; no obstante, queda la pregunta de qué tan necesario era viajar en transportes “de gran lujo”, brindar propinas de más de 92 mil pesos, o gastar más de un millón de pesos en dos días; sólo para ir a trabajar a otra sede, con bebidas y comidas incluidas que, evidentemente, pagó el erario público.

