Elecciones “cuesta arriba” para tricolores

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Las encuestas realizadas en fecha reciente para informar sobre el posicionamiento de los partidos políticos frente a las contiendas del 2015, presentan un panorama muy difícil para el PRI ya que se encuentra prácticamente empatado en preferencias por Acción Nacional, surgiendo de manera peligrosa tres organizaciones: Verde, Morena y PRD quienes también registran porcentajes que apenas si los alejan a uno de otros en menos de 2 puntos, lo cual habla de un avance muy importante del Partido fundado por López Obrador y explica el porqué de que se muestren los tricolores tan dispuestos a ceder a todas las peticiones de Jorge Emilio González, próximo heredero oficial de esa organización que poco le queda de política para convertirse en delincuencial.

Será muy difícil para el PRI satisfacer los números, las cuentas alegres que se hacen sobre el papel en el presente año electoral en tanto continúen siendo policías y militares a los cuales se les agrega un “ex” al momento de ser capturados los principales delincuentes y jefes de organizaciones y mientras cada vez y con mayor rudeza se presenten pruebas que hablan de la participación de éstos en la tragedia de Ayotzinapa. Y, para acabarla de amolar, con platillos y toda la cosa la PGR, en conferencia de prensa, dio a conocer la captura de Carlos Alberto Fernández Montejo, a quien clasificaron como líder de una organización dedicada al robo de hidrocarburos, ilícito que le producía un millón de pesos diarios de ingresos. El combustible de mayor demanda era el diesel y como Fernández Montejo tenía información suficiente por haberse desempeñado como ex agente de la Policía Federal, pudo formar su propia banda con otros “ex” policías.

Alonso de los Ríos Galván, Alonso Francisco de los Ríos Silva y Ansberto López Sánchez son los otros acusados. El combustible se extraía de una toma clandestina que se desvió hasta una bodega y ahí se estacionaban camiones de redilas con tanques. El producto era trasladado a otra bodega, ésta ubicada en Salamanca y los depositaban en autotanques y de ahí se llevaba hasta las instalaciones del comprador final, del cual no se aportaron mayores datos. Eso sí, los decomisos se dieron en razón de 6 inmuebles, 26 vehículos de los cuales 12 eran de lujo (Porche, Raptor, Hummer, Audi, Toyotas, Mustang y hasta un Jepp. Tenían más dinero que los narcos ya que les quitaron 2 millones 202 mil 660 pesos en efectivo, diversas joyas y hasta 22 relojes de lujo.

En estas mismas líneas el día de ayer, al dar cuenta de un avance de estas detenciones, señalamos que habría que esperar cual sería el decomiso porque ya todo se desviaba al camino que sigue el llamado “botín de guerra”, consistente en que todo lo que se encuentra se reparte entre los agentes y sus superiores que intervinieron en la operación, quedando siempre un guardado para los jefes máximos. Difícil será en esta ocasión que se repartan 10 mil litros de gasolina o 30 mil de diesel, aunque no es imposible que desaparezcan 32 equipos de cómputo o los 19 teléfonos celulares. En este caso lo impactante de nuevo es la presencia de uniformados de la corporación que se supone habían limpiado en actividades ilícitas y en estas que son dañinas pero hasta cierto punto limpias, porque las hay en donde participan en actos de tortura dignos de otros Siglos, de tiempos de la Inquisición, o que solo se les venían atribuyendo a los sicarios.

Y no se trata de exageraciones, Jorge Iván Trigueros Hernández, quien pertenecía a la Policía Bancaria e Industrial, detuvo a un automovilista que cometió una infracción al darse una vuelta prohibida cerca del área de la ciclovia, lo cual molestó tanto al uniformado que reaccionó cortándole una oreja. Y como éste existen relatos que logran ponernos la piel de gallina, de ahí que exista tanta y tanta incredulidad cuando se trata de asuntos como el de Tlataya, o los que se quedaron sin resolver como Aguas Blancas o el que sigue rodeado de incógnitas no solo en este territorio sino en el Mundo entero, en donde países no faltan que ofrecen ayuda, respaldo, sus conocimientos para llegar a la verdad en la desaparición de los 43 normalistas y en ellos, la presencia de policías y militares es innegable, tanto como su misma participación.

Y, en el colmo, aparecen hasta gobernadores declarando que sus homólogos caen en la falsa ilusión de que serán las organizaciones del crimen las que los ayudarán a controlar a las bandas que cometen delitos del fuero común. Tales fueron las expresiones de Graco Ramírez, de otro de los mandatarios fallidos ya que Morelos sigue siendo un polvorín. Dijo: “hay gobernadores que no lo quieren decir, pero yo sí lo digo, bajo la oferta que nos hacen diciéndonos: te controlamos el delito del fuero común, pero déjanos actuar y te tenemos el problema resuelto y en paz. Esta es una ilusión vana en la que han caído algunos gobernantes”.

Fue más allá al señalar que son 10 las Entidades en donde hay una evidente penetración y acuerdos de esta naturaleza. “Hay que asumir las cosas como son y hay que asumirlas diciendo que la penetración del crimen organizado ha llegado a policías estatales y es más dramático en policías municipales, pero va a ser más fácil si decidimos 32 policías estatales”. Así las cosas no hay forma de que el gobierno federal se escabulla de este tema ni de estos asuntos que ni siquiera puede dar por cerrados ya que incluso los dictámenes encargados en el extranjero se muestran dudosos de poder llegar a conclusiones.

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