Frente a las amagos arancelarios de Washington, México defiende su soberanía comercial en la revisión del T-MEC

En medio de una creciente presión y amagos económicos provenientes de la Casa Blanca, arrancó de manera formal la tercera ronda de negociaciones bilaterales entre México y Estados Unidos para la revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). 

El encuentro, programado en la capital del país hasta el próximo jueves 23 de julio, pone a prueba la capacidad de resistencia del gobierno mexicano ante las exigencias e imposiciones de su principal socio comercial.

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, recibió este martes a los representantes técnicos de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR). 

La postura oficial de la delegación mexicana se concentra en una línea clara: salvaguardar la ventaja arancelaria estratégica frente a terceros países. Esta condición es considerada indispensable para sostener el empleo y proteger el aparato productivo nacional, consolidando a México como el principal exportador hacia territorio estadounidense.

La sombra del proteccionismo de EEUU

El diálogo técnico inicia bajo un clima de abierta hostilidad económica por parte de Washington. Apenas unos días antes del encuentro, el titular de la USTR, Jamieson Greer, advirtió públicamente las intenciones del gobierno estadounidense de imponer cuotas y nuevos aranceles bajo el argumento de «controlar» el déficit comercial que mantienen con México.

Esta retórica proteccionista se suma a las medidas unilaterales ya vigentes, donde las aduanas de Estados Unidos aplican castigos arancelarios selectivos bajo excusas de cooperación fronteriza y seguridad:

  • 25% de arancel a vehículos ligeros que no cumplen las reglas de origen.
  • 50% de arancel a las importaciones de acero, aluminio y cobre.
  • Tarifas discrecionales bajo justificaciones político-migratorias y de seguridad.

A pesar de que el funcionario norteamericano calificó las pláticas de «pragmáticas», la pretensión de socavar los términos del acuerdo comercial busca condicionar el crecimiento del mercado mexicano a los intereses internos de los Estados Unidos.

Para la economía nacional, el margen de maniobra es crítico. En el último año, el comercio bilateral representó exportaciones históricas para México por 558,000 millones de dólares. 

La delegación mexicana insistirá durante las mesas de trabajo en que el respeto a las ventajas competitivas pactadas originalmente en 2020 es innegociable si se quiere garantizar la estabilidad de las y los trabajadores del país.

La revisión de este marco comercial, establecido con una vigencia límite hacia 2036, definirá si se mantiene una integración justa en América del Norte o si México enfrentará una década de revisiones anuales condicionadas por las presiones de Washington. Las mesas de negociación continuarán a nivel técnico y político durante las próximas 48 horas en las instalaciones de la Secretaría de Economía.

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