El gobierno de los Estados Unidos intentó, una vez más, golpear las exportaciones agrícolas mexicanas utilizando alertas sanitarias sin sustento científico.
El secretario de Salud, David Kershenobich, desmintió categóricamente la existencia de un brote de ciclosporiasis en territorio nacional y confirmó que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) tuvo que retractarse tras emitir un «falso positivo» que pretendía culpar a una planta productora en Guanajuato.
Durante la conferencia matutina, el funcionario federal explicó que la Dirección de Epidemiología y el Senasica actuaron de inmediato en coordinación con las autoridades estadounidenses.
Tras los análisis rigurosos, se demostró que no existe evidencia alguna que vincule el parásito causante de la enfermedad intestinal con los campos mexicanos, frenando así una potencial campaña de desprestigio comercial en contra del campo de nuestro país.
Blindaje epidemiológico y soberanía alimentaria
La reacción del Estado mexicano frente a las insinuaciones de Washington fue contundente:
- Vigilancia activa: La Secretaría de Salud mantiene un monitoreo epidemiológico estricto en todas las zonas agrícolas del país.
- Casos bajo control: En México solo se han detectado tres pacientes aislados, quienes ya reciben tratamiento antibiótico eficaz y se recuperan favorablemente.
- Cero mortalidad: Se enfatizó que la enfermedad causa una diarrea severa pero no tiene potencial mortal si se atiende adecuadamente.
El amago sanitario de la FDA coincide sospechosamente con las tensiones comerciales y las mesas técnicas de revisión del T-MEC, donde las delegaciones norteamericanas buscan imponer cuotas y restricciones a los productos mexicanos bajo cualquier pretexto.
La oportuna intervención de las dependencias mexicanas evitó el cierre unilateral de fronteras a la lechuga nacional, protegiendo el sustento de miles de familias jornaleras.









