México consume millones de toneladas de fertilizantes cada año, pero gran parte de los insumos que necesita siguen llegando del extranjero. Esa realidad podría comenzar a cambiar con la planta de amoníaco de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) en Topolobampo, Sinaloa, un proyecto que no sólo busca fortalecer la producción nacional, sino también generar una importante derrama económica y laboral en la región.
De acuerdo con información dada a conocer por la Secretaría de Economía, la nueva planta permitirá que México reduzca su dependencia de las importaciones de amoníaco en más del 70%, al tiempo que impulsará la producción nacional de fertilizantes estratégicos para el campo.
México importa el 80% del amoníaco que consume
Actualmente, México importa alrededor del 80% del amoníaco que utiliza, mientras que la demanda nacional de fertilizantes oscila entre 4.5 y 5 millones de toneladas anuales.
Ante este escenario, la producción local de amoníaco y urea representa una oportunidad para fortalecer la autosuficiencia productiva del país y reducir costos para miles de productores agrícolas.
La expectativa es que el incremento de la producción nacional contribuya a abaratar fertilizantes para productores de Sinaloa y otras regiones del país, fortaleciendo la competitividad del sector agroalimentario mexicano.
Más de 10 mil empleos para la región
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su impacto en la generación de empleo.
Según las estimaciones oficiales, la inversión permitirá crear alrededor de 10 mil empleos directos e indirectos, distribuidos en distintas etapas del desarrollo de la planta.
De esa cifra, se prevé la generación de 3 mil empleos directos durante la construcción, además de 7 mil empleos indirectos vinculados con proveedores, transportistas, comercios y servicios relacionados con la obra.
Una vez que la planta entre en operación, se crearán 300 empleos permanentes y especializados, para los cuales tendrán prioridad habitantes de Topolobampo y Los Mochis.
Una década de inversión social en comunidades de la zona
La empresa informó que durante los últimos diez años ha destinado más de 35 millones de pesos en inversión social, beneficiando a comunidades como Ohuira, Lázaro Cárdenas, Paredones y Topolobampo.
Los recursos se han canalizado a proyectos relacionados con infraestructura, salud y educación, incluyendo mejoras en instituciones educativas como el CetMar número 13 y la Escuela Jaime Nuñó, acciones que han beneficiado a aproximadamente mil 100 estudiantes.
Capacitación para miles de personas
Como parte de su estrategia de vinculación social, la compañía también ha trabajado en coordinación con el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Sinaloa (ICATSIN) para desarrollar programas de formación laboral.
A través de estas acciones se ha brindado capacitación a 3 mil 745 personas, con énfasis en la participación de mujeres, quienes han recibido herramientas para fortalecer sus oportunidades de desarrollo profesional y económico.
Inversión, empleo y producción nacional
La empresa adelantó que la inversión social continuará durante 2026 y 2027, bajo esquemas de seguimiento y supervisión en conjunto con autoridades y habitantes de la región.
Con la puesta en marcha de la planta de amoníaco en la Bahía de Ohuira, el proyecto apunta a convertirse en uno de los desarrollos industriales más importantes del noroeste del país, combinando generación de empleo, fortalecimiento de la producción nacional de fertilizantes y una reducción significativa de la dependencia de insumos importados para el campo mexicano.

