Un presidente de la Corte, “panucho” calderonista

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I.- Salidos en 2009 del cártel panista más a la derecha, cuya facción se denomina “los panuchos”, asumió la presidencia de la Suprema Corte de (in)Justicia de la Nación: Luis María Aguilar Morales, en un proceso electoral, si bien televisado y con la presencia, no de público en general, sino de integrantes de ese poder judicial, donde la victoria pírrica del ala conservadora y servil al peñismo-priísta, demostró que esta Corte de corte neofascista seguirá aprobando lo que conviene a la élite del poder presidencial. No obstante que en teoría, ese órgano supremo debe funcionar colegiadamente y por mayoría de seis; estando integrado por once jueces a los que el zedillismo y el Congreso de entonces les dieron facultad de Tribunal Constitucional; una medida autoritaria, ya que los Tribunales Constitucionales son independientes y con autonomía de la estructura judicial. Lo cierto es que la Corte a la mexicana se alinea con lo que pide el presidencialismo en turno, aunque pisotee los derechos humanos. Y lo acabamos de ver cuando ese Aguilar Morales y los naziconservadores que lo llevaron al cargo, votaron contra el derecho individual y colectivo de las consultas populares.

II.- Así, pues, al entronizar en la presidencia de la Corte al tal Luis María Aguilar Morales, salido y formado en la burocracia judicial de la mano de su padre, ese órgano ya se integró al presidencialismo peñista, y la Nación estará en manos de un grupo faccioso derechista que interpretará la constitucionalidad para favorecer a empresarios, banqueros y ricos; y excepcionalmente, cuando no se rocen los intereses de las élites económicas y políticas como de los medios de comunicación (Televisa y TV-Azteca, etc.), resolverán ciertos casos individuales mediante amparos que se presten a la demagogia de que la Corte “ampara y protege”. Pero, el nuevo presidente con los cinco que lo apoyaron en las pseudo votaciones, decidirá los resultados para favorecer a la oligarquía y la plutocracia contra el derecho constitucional de “gobernar en beneficio del pueblo”.

III.- Como bien tituló su ensayo periodístico Jorge Volpi: El año de la peste (Reforma: 3/1/15), para hacer la suma de los males que padecimos en el fatídico año pasado, con el mal desempeño peñista. Más de esa peste ha sido el nombramiento del presidente de la Corte que ya no es ni Suprema ni menos de la Nación. Es otra desgracia que se haya doblegado el ministro que empataba el resultado para apoyar al “panucho” antilaico, derechista: Aguilar Morales. El peñismo tiene un apoyo más en la cúpula de los tres poderes que se ha sometido al mexiquense. Estamos cada vez más al borde del precipicio y el despeñadero puede ser la fuerza de las represiones o que, los mexicanos cobren conciencia de que un mal gobierno no debe seguir conduciendo al Estado, la Sociedad y el destino presente del país. De esta manera, la Corte está en manos de una facción judicial antidemocrática. A sus integrantes los nombran a propuesta del presidente y no respetan la Constitución ni escuchan al pueblo. Vamos de una peste a otra del servilismo.

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