Para poder estudiar la percepción y el comportamiento de insectos sin causar daño.
Víctor Ulises Lev Contreras Loera investigador del Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, ha encabezado el desarrollo de una trampa acuática.
Donde moscas y abejas levitan mediante un entramado de ondas ultrasónicas de alta intensidad que son imperceptibles para el oído humano y el de estos ejemplares.
“En la naturaleza, cuando dos ondas se propagan en sentidos contrarios, se produce una onda acústica estacionaria que aparenta que no se está propagando y cambia la amplitud de la presión en algunos puntos, pero en otros no. Esos últimos se llaman nodos de presión, y en ellos se pueden atrapar objetos”, comentó el investigador.
Para poder generar condiciones óptimas el científico utiliza arreglos de pequeñas bocinas qué emiten ondas ultrasónicas.
Por eso es importante mantener el sistema construido de tal manera que las emitidas y la reflejadas interfieran de manera eficiente.

