En una demostración de organización asamblearia y civilidad democrática, las y los estudiantes de la Escuela Superior de Economía (ESE) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) determinaron levantar el paro de labores y entregar las instalaciones del plantel, el cual permanecía tomado desde el pasado 13 de mayo.
La resolución de la base estudiantil de la ESE da una lección de madurez frente a las autoridades burocráticas. Ello ocurre pese a que persisten los reclamos por falta de presupuesto y la exigencia de rendición de cuentas en la dirección general de la institución.
A través de un ejercicio de consulta interna en el que participaron mil 184 alumnos, la opción de reanudar las actividades académicas obtuvo el respaldo mayoritario con 698 votos (58.9%) frente a 486 sufragios (41%) que optaron por mantener el cierre.
Asimismo, el 56% de la comunidad politécnica validó la propuesta de recalendarización consensuada de manera directa entre la Coordinación de la Asamblea Estudiantil, los directivos de la unidad y las autoridades del Área Central.
La entrega y la resistencia que continúa
La devolución oficial del inmueble se consumó en orden durante la mañana de este martes, abriendo paso al regreso a clases:
- Acto formal: Las llaves fueron recibidas en punto de las 9:30 horas por comisionados institucionales.
- Autoridades presentes: El acto contó con la presencia de Marco Antonio Sorcini (DES), Salvador Monroy (director de la ESE) y el enviado de la SEP, Arturo Cerón.
- Pliegos pendientes: Quedan firmes las demandas por la mejora de la infraestructura escolar deteriorada, la renovación de laboratorios y la fiscalización del presupuesto.
Aunque la Escuela Superior de Economía optó por la vía del regreso a las aulas para no afectar el avance escolar, el conflicto en el Politécnico se mantiene encendido en otras trincheras.
Las comunidades de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) y de la Unidad Profesional Interdisciplinaria en Ingeniería y Tecnologías Avanzadas (UPIITA) continúan firmes en su jornada de protesta.
En paralelo, las instalaciones de Canal Once en el Casco de Santo Tomás siguen bajo resguardo de estudiantes inconformes, quienes acusan cerrazón gubernamental para destrabar sus demandas legítimas.









